Según una investigación titulada “Cobre, Salud, Medio Ambiente y Nuevas Tecnologías”, realizado por varias organizaciones competentes, el cobre es un agente biocida, cuyos iones son capaces de eliminar contaminantes microbianos, Incluso, antiguas civilizaciones como egipcios y aztecas lo utilizaban para curar heridas o para el tratamiento de aguas de consumo. Las propiedades antibacterianas y antisépticas del cobre son una alternativa para combatir el COVID-19, en medio de la emergencia mundial, ya que son capaces de mitigar las posibilidades de contagio. A través del uso de mascarillas con nano partículas del metal rojo, fabricación de insumos médicos de cobre y desinfección antiviral con productos satirizantes como SANITICOB29, es posible atacar la capacidad de transmisión del virus. Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine demostró que aplicando el cobre sobre cualquier superficie, la duración de protección dura por más de seis horas. Por otro lado, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), aseguro en 2008 que las superficies de cobre eliminan el 99,9% de los virus y bacterias después de 2 horas de exposición, lo cual demuestra la efectividad de las propiedades antibacterianas y antivirales del cobre.

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